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Tintín en el país de los Soviets 1930 

La primera aparición de Tintín y Milú se produjo en el suplemento juvenil Le Petit Vingtième el 10 de enero de 1929, en forma de entregas semanales y bajo el nombre de "Tintín, reportero del Petit Vingtième, en el país de los soviets". En ese momento la Unión Soviética se encontraba en plena etapa de horror estalinista y a Norbert Wallez, director de Le Vingtième Siècle, se le ocurrió la idea de crear un cómic con el propósito de mostrar a la juventud belga los abusos del régimen comunista soviético. Parece evidente que ni Hergé ni sus editores pensaron en ningún momento que este personaje fuera a tener una larga vida (que sobreviviera a la muerte de su dibujante en 1983), por lo que  no pusieron mucho esfuerzo en darle solidez a la historia, que se limita a ser una sucesión de gags bastante disparatados y sin gran interés en conjunto. Hergé tenía sólo 22 años y era apenas un ilustrador casi autodidacta, no tenía experiencia en crear relatos y esa limitación pasa factura en "Tintín en el país de los soviets".
La preocupación que había en la sociedad conservadora y católica europea (círculo al que pertenecía el periódico Le Vingtième Siècle en Bélgica) ante la posibilidad de que las influencias del comunismo llegaran a contaminar a su juventud era enorme. Por un lado la lucha de clases y por otro los profundos cambios sociales y económicos que proponía el modelo bolchevique aterrorizaban al conservadurismo europeo, pero casi más aún que todo esto preocupaban los exacerbados ataques que se producían en la URSS hacia la Iglesia Católica. Da la impresión de que en ningún momento Hergé tiene una idea clara de hacia dónde conduce la historia, y de que todos los episodios que suceden en ella van siendo improvisados sobre la marcha. Si bien es cierto que la técnica de publicación de las historietas se produce mediante tiras semanales, y este sistema influirá en estas primeras historias.
Con el tiempo Hergé irá corrigiendo este defecto (que aún se acusará en los dos álbumes que siguen a éste), y terminará por crear historias de mucha mayor entidad, consistencia y calidad.
Es por todo esto que a la dirección de Le Vingtième Siècle le pareció necesario actuar para intentar contrarrestar algunos apoyos que el comunismo tenía en Bélgica. Norbert Wallez encargó este trabajo al joven Georges Remí, que ya colaboraba habitualmente en Le Vingtième Siècle como ilustrador de noticias, y que creó para ello el personaje de Tintín representando a un intrépido reportero del propio periódico, o mejor dicho, y tal como expresa claramente el título del libro, a un reportero del suplemento juvenil Le Petit Vingtième. Esta primera aventura, de una larga sucesión de ellas (24 en total contando con la aventura inacabada del Arte-Alfa), no será muy tenida en cuenta por el autor. La prueba de que ni Hergé ni sus editores le dan gran valor a esta aventura es el hecho de que es la única que nunca ha sido redibujada, ni siquiera pasada a color como todas las demás. 

Hergé
 siempre renegó un poco de este álbum y en principio no permitió ninguna reedición.

Tintín, por su aspecto, es una versión evolucionada de Totor, personaje que encarnaba a un boy-scout y que fue creado por Georges Remí en 1924, en una serie de pequeñas historias que publicó en el boletín de los scouts católicos belgas, Le Boy-Scout Belge
Hergé apenas conocía nada sobre la Unión Soviética, y se inspiró para escribir esta aventura en el libro Moscou sans voiles (Moscú sin velos) que había publicado Joseph Douillet (antiguo cónsul de Bélgica en Rostov) en 1928. 

En 1969 apareció una serie limitada de 500 ejemplares numerados (con motivo de su cuadragésimo aniversario) y en 1973 Hergé autorizó por fin una reedición masiva ante el auge que estaban tomando las ediciones piratas. Esta reedición apareció bajo el título de "Archivos de Hergé" e incluía también copias de los originales de "Tintín en el Congo" y "Tintín en América". Ya en 1983 se publicó una edición en facsímil en castellano, por parte de la editorial Juventud, que actualmente ha vuelto a ser reeditada.

De hecho, muchos de los pasajes son adaptaciones exactas en forma de cómic de determinados fragmentos del libro. El afán propagandístico con el que surge esta historia no pasa desapercibido en absoluto una vez que se lee. El régimen soviético no queda muy bien parado: ciudadanos que son obligados a votar a los comunistas a punta de pistola, fábricas con una gran apariencia que por dentro están vacías y sólo son un reclamo para los turistas, dirigentes que almacenan enormes riquezas robadas al pueblo, jóvenes que sólo reciben comida si se proclaman comunistas, etc.

El álbum completo, en su edición en castellano de 1983, publicada por la editorial Juventud en formato facsímil (donde hasta la calidad del papel es imitado) puede hojearse a continuación.
La intención no es otra que divulgar la obra del maestro Hergé, y contribuir con su difusión a encender el interés de nuevos aficionados a las aventuras de Tintín para que corran a su librería más cercana a comprar sus álbumes. Sin duda, leyéndolos en papel es como verdaderamente se disfruta de sus aventuras:

 



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